10:00-11:00 |
Conmoción cerebral en el deporte: perspectiva neuropsicológica
Dr. Rubén J. Echemendía..
Neuropsicólogo. Presidente 2008 de NAN (National Academy of Neuropsychology), Director de la Clínica de Psicología de la Universidad Estatal de Pensilvania, Estados Unidos. |
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RESUMEN:
La Conmoción Cerebral es de ocurrencia común en el deporte a través de todas edades y niveles de habilidad. En los últimos 10 años se ha prestado más atención a la utilización de instrumentos neuropsicológicos en la evaluación de los jugadores que han sufrido lesiones cerebrales. Una literatura amplia se ha desarrollado con respecto a la utilización de pruebas neuropsicológica en cuanto a perspectivas científica, práctica y clínica. En la ponencia se presentará un resumen de los temas históricos y actuales incluidos en la evaluación neuropsicológica de los atletas con lesión cerebral: diagnóstico, epidemiología, fisiopatología y evaluación de la conmoción cerebral en atletas. En concreto, se tratarán los modelos de evaluación neuropsicológica en niños y adultos, el papel de la evaluación neuropsicológica en volver a jugar, el impacto del esfuerzo diferencial y la motivación diferencial y una discusión de quién debe administrar e interpretar las pruebas neuropsicológicas.
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11:30-12:15 |
Evaluación de funciones ejecutivas: Retos y oportunidades en las fronteras de la Neuropsicología
Dr. Antonio Verdejo García.
Neuropsicólogo. Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico e Instituto de Neurociencias (U. de Granada). |
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RESUMEN:
Las funciones ejecutivas constituyen mecanismos de integración intermodal e intertemporal, que permiten proyectar cogniciones y emociones desde el pasado hacia el futuro con objeto de encontrar la mejor solución a situaciones novedosas y complejas. Para facilitar su comprensión, Goldberg (2001) propone la analogía de que los mecanismos ejecutivos son el Google del cerebro, ya que en respuesta a un problema u objetivo ambos nos permiten localizar y recuperar la información que necesitamos, organizarla, alternar entre distintas fuentes de datos, seleccionar los que nos ayudan a resolver el reto y filtrar los innecesarios, y en último término tomar las mejores decisiones para alcanzar el objetivo inicial. Las funciones ejecutivas muestran importantes deterioros en pacientes con lesiones que afectan a la corteza frontal (Stuss & Levine, 2002), lo que ha llevado a considerar esta región como el principal sustrato neuroanatómico de estas habilidades; no obstante, la corteza frontal es la región más grande del cerebro, ocupando un tercio de su superficie total, y su diversidad y conectividad funcional es amplísima. En el contexto de la diversidad funcional de la corteza frontal se enmarca uno de los debates cruciales sobre la naturaleza de las funciones ejecutivas, el de si constituyen un constructo unitario o bien un sistema de procesamiento múltiple con distintos componentes independientes aunque interrelacionados. Hoy día el debate parece inclinarse hacia la segunda hipótesis (Gilbert & Burgess, 2008; Jurado & Roselli, 2007) si bien aún existe controversia sobre si las funciones ejecutivas son mecanismos funcionalmente inespecíficos pero altamente adaptables –una noción similar a la del factor G de inteligencia (Duncan & Owen, 2000) o bien procesos relativamente modulares y especializados (Stuss & Alexander, 2007). Asumiendo la tesis con mayor apoyo empírico, la del sistema de procesamiento múltiple, la cuestión central pasa a ser la de cuáles son y cómo se organizan los procesos que conforman las funciones ejecutivas. En este respecto, la evidencia empírica proviene principalmente de dos tipos de aproximaciones metodológicas: (1) el estudio neuropsicológico de pacientes con lesiones focales en distintas regiones del lóbulo frontal y (2) el análisis factorial de los tests neuropsicológicos que miden funciones ejecutivas; aproximaciones que discutiremos con objeto de incardinar las claves de la evaluación neuropsicológica de estas funciones. A pesar de las dificultades inherentes a la evaluación de habilidades tan complejas, el estudio de las funciones ejecutivas ofrece al ámbito científico y clínico de la neuropsicología importantes retos y oportunidades que van incluso más allá de sus objetivos tradicionales. La medición de estas funciones de alto orden, que promueven gran parte de nuestra actividad intencional y creativa, presenta aplicaciones múltiples no sólo para la clínica neuropsicológica sino también para la psicopatología, la psicología evolutiva y de la educación, la psicología de la salud, o el estudio de la adaptación de los mecanismos ejecutivos a las demandas de un mundo que cambia a gran velocidad.
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12:15-13:00 |
Rehabilitación Neuropsicológica: retos actuales y oportunidades de futuro
Dr. Igor Bombín González.
Fundación Reintegra; Reintegra: Centro de Rehabilitación Neurológica; Coordinador CAIBER Asturias |
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RESUMEN:
La investigación sobre la eficacia de la rehabilitación neuropsicológica (RN) es un aspecto esencial de la neuropsicología como ciencia básica y aplicada. En su carácter de ciencia básica, la demostración de la eficacia de las diferentes técnicas de RN, puede contribuir de forma significativa al conocimiento del desarrollo y modulación de las relaciones cerebro-conducta. Igualmente, puede contribuir a un mayor conocimiento del neurodesarrollo normal y patológico, y la capacidad para influir sobre el mismo. A nivel asistencial, conocer la eficacia de las diferentes técnicas de RN es esencial para la adecuada toma de decisiones en la práctica clínica. Un aspecto fundamental de la neuropsicología clínica es la rehabilitación de personas con patologías o alteraciones neurológicas. Sólo conociendo un amplio repertorio de técnicas de RN, su aplicabilidad, eficacia y limitaciones, podremos desempeñar esta parte de nuestro trabajo de forma satisfactoria y de acuerdo a unos criterios de calidad asistencial, determinados por la práctica clínica basada en la evidencia.
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16:30-17:15 |
Nuevas tecnologías aplicadas a la Rehabilitación Neuropsicológica:
Realidad Virtual
Joan Ferri Campos.
Neuropsicólogo. Servicio de Daño Cerebral, Hospitales NISA. |
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RESUMEN:
En la época actual, el importante incremento del desarrollo tecnológico en la sociedad y el impacto que están teniendo las nuevas tecnologías, hacen posible aplicar nuevos métodos a este proceso de rehabilitación, haciéndolo más ameno, y eficaz.
La Realidad Virtual es una simulación por ordenador, dinámica y tridimensional, orientada a la visualización de situaciones variables y de diferente complejidad. La Realidad Virtual es capaz de sumergir en un mundo generado por ordenador (una habitación, una ciudad, etc.).
Desde el Servicio de Daño Cerebral de los Hospitales NISA en colaboración con Labhuman de la Universidad Politécnica de Valencia se está desarrollando una herramienta (ECOTRAIN) para la rehabilitación de patologías generadas por daño cerebral (TCE, Ictus, etc.). Estos pacientes pueden presentar numerosas deficiencias, que pueden ser desde alteraciones físicas (equilibrio, marcha,..), cognitivas (memoria, atención,..), conductuales (irritabilidad, desinhibición,..), así como funcionales (vestirse, hacer la compra,..).
Desde la Rehabilitación Neuropsicológica se pretende alcanzar con cada uno de los pacientes el máximo nivel de funcionalidad dentro de las deficiencias y discapacidades que presenta cada paciente. Es por esto, que la Realidad Virtual nos permite recrear en un entorno hospitalario (artificial) situaciones reales (inmersión) y cotidianas (presencia) dotando a esta técnica de alto valor ecológico.
Los aspectos positivos de la Realidad Virtual comparados con el mundo real serían la posibilidad de crear un entorno seguro, controlado e individualizado. Por el contrario, las desventajas derivan de desarrollar dispositivos inmersivos, menos caros y que sean cómodos para el paciente.
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17:45-18:30 |
Simulación o daño cerebral?: la complejidad del diagnóstico de problemas neuropsicológicos leves
Dra. Raquel Vilar García.
Neuropsicóloga. Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico e Instituto de Neurociencias (U. de Granada). |
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RESUMEN:
La detección de simulación en el ámbito neuropsicológico es un área de investigación en constante expansión. La simulación es especialmente prevalente en daños neuropsicológicos leves (como traumatismos craneoencefálicos leves o latigazos cervicales), en los que la neuroimagen es frecuentemente negativa y la evaluación neuropsicológica es la única fuente de datos objetivos. En esta comunicación se revisarán los datos disponibles sobre simulación en población española, así como las diversas pruebas a las que los profesionales pueden recurrir cuando deben evaluar un posible diagnóstico de simulación.
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18:30-19:15 |
Neuroimagen y los estados vegetativo y de respuesta mínima: implicaciones en el diagnóstico y pronóstico
Davinia Fernández Espejo.
Neuropsicóloga y Logopeda. Dpto. Psiquiatría y Psicobiología Clínica (U. de Barcelona) e Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) |
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RESUMEN:
Tras una lesión cerebral grave (traumatismo cráneo-encefálico severo, accidente cerebro-vascular, etc.) el paciente puede pasar por una fase de coma, después de la cual puede recuperar la conciencia o evolucionar a lo que se denomina “estado vegetativo”. El estado vegetativo se caracteriza por la manifestación de ciclos de sueño-vigilia junto con un mantenimiento autónomo de las funciones respiratoria y cardiaca pero una completa ausencia de evidencia comportamental de conciencia de sí mismo o del ambiente. Se trata de pacientes incapaces de reaccionar de un modo intencional a la estimulación y que no manifiestan ninguna capacidad comunicativa. Un paciente puede sobrevivir varios años en estado vegetativo o evolucionar hacia lo que se conoce como “estado de respuesta mínima”, comenzando a mostrar signos de conciencia, aunque de manera muy fluctuante e inconsistente.
Un buen abordaje terapéutico comienza necesariamente por un diagnóstico correcto el cual, hasta el momento, se basa en la evaluación clínica exhaustiva del repertorio de comportamientos espontáneos y elicitados que el paciente es capaz de mostrar. La sutil diferencia entre comportamientos reflejos y mediados cognitivamente hace el diagnóstico particularmente problemático, especialmente en pacientes que presentan grandes déficits motores asociados. De hecho, se estima que un tercio de los pacientes diagnosticados como vegetativos retienen algún signo de conciencia. La resonancia magnética funcional ha demostrado ser una herramienta útil para evaluar la funcionalidad cognitiva y/o la conciencia de forma independiente a las respuestas externas abriendo un nuevo campo de aplicaciones en el estudio de estos pacientes. ¿Es posible encontrar signos de función cerebral en pacientes en estado vegetativo y de respuesta mínima? En la presente charla se presentarán evidencias que apoyan esta idea y se expondrán las implicaciones que ello tiene en el proceso diagnóstico. El papel de la resonancia magnética estructural en este proceso está aún poco explorado. Sin embargo, recientes hallazgos apuntan hacia su importancia y su posible aplicación en un futuro próximo, así como a la potencia de novedosas técnicas de análisis de imagen en la estimación del pronóstico. Recorriendo los principales hallazgos recogidos en la literatura reciente se defenderá la necesidad de combinar técnicas de neuroimagen estructural y funcional con la evaluación clínica y su papel crucial en la realización de un diagnóstico adecuado así como de una estimación más ajustada del pronóstico que permita guiar las decisiones acerca del posible tratamiento e intervención rehabilitadora. |
10:00-10:45 |
Afasia de Conducción
Dra. Mª Victoria Perea Bartolomé.
Neuróloga. Dpto. Psicología Básica, Psicobiología y Metodología de las Ciencias del Comportamiento (U. de Salamanca) |
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RESUMEN:
A través de la presentación de un paciente con Afasia de Conducción se analizaran las características clínicas y neuropsicológicas de este tipo de afasia, así como el sustrato neurofuncional que subyace, entre otros aspectos linguísticos, al procesamiento fonológico.
La afasia de conducción fue descrita inicialmente por Wernicke en 1874, y aún hoy en día constituye uno de los síndromes afásicos más polémicos. Conocida también como Afasia Asociativa; Disfasia Asociativa o Disfasia de Conducción.
La exploración neurológica en la afasia de conducción es variable. En ocasiones es normal, pero los pacientes pueden presentar paresia (especialmente monoparesia superior derecho) en grado variable y una pérdida sensorial en hemicuerpo derecho. Puede aparecer una cuadrantanopsia inferior derecha.
Frecuentemente la afasia de conducción se asocia con una agrafia apráxica, y el paciente es incapaz de realizar los movimientos requeridos para formar las letras. La apraxia ideomotora orobucofacial es frecuente. Esta asociación ha llevado a proponer que la afasia de conducción puede considerarse como una apraxia de los movimientos requeridos para hablar. Los errores lingüísticos en la afasia de conducción podrían entonces interpretarse como errores de tipo apráxico, y la afasia de conducción como una apraxia ideomotora segmentaría, o una apraxia cinestésica para la producción del lenguaje.
En cuanto al sustrato neurofuncional, la afasia de conducción aparece en caso de disfunción o lesión cortical parietal (circunvolución postcentral y supramarginal) e insular. Wernicke y más tarde Geschwind, indicaron que la lesión crítica en la afasia de conducción estaría situada en el hemisferio izquierdo; a nivel del fascículo arcuato. La lesión del fascículo arcuato, en general en la sustancia blanca subyacente al lóbulo parietal y debajo de la cisura de Silvio, produciría una separación entre las áreas sensoriales y motoras del lenguaje. Sin embargo, muchos autores insisten en que no es necesario el compromiso del fascículo arqueado para que se presente la afasia de conducción.
En la exploración neuropsicológica del lenguaje el paciente presenta un lenguaje conversacional fluente con abundantes parafasias literales. En el lenguaje espontáneo puede producir una o varias frases sin dificultad, pero al llegar a una palabra concreta, es incapaz de continuar. Aunque puede presentar alteraciones fonéticas y parafasias verbales, la mayoría de los cambios corresponden a parafasias fonológicas. Las parafasias se observan más frecuentemente durante la repetición, particularmente durante la repetición de pseudopalabras, palabras de composición fonológica compleja y palabras de poco uso de frecuencia. El lenguaje espontáneo puede fluctuar, en ocasiones con fluencia normal y en otras ocasiones no fluido y parafásico.
La repetición se caracteriza por aproximaciones con múltiples parafasias literales, pero también puede presentar substituciones verbales. Cuando fracasa en la repetición de una palabra o frase, el paciente puede producir una parafasia semántica. Incapaz de repetir una palabra o frase, es capaz de producirla con facilidad en un contexto conversacional diferente. Repiten peor los morfemas gramaticales cortos (artículos, preposiciones) que los nombres. Tienden a repetir mejor los números.
Los pacientes con afasia de conducción muestran una disociación entre señalar y nombrar. Los rendimientos en tareas de designación son adecuados, de acuerdo a su buen nivel de comprensión verbal. En las tareas de denominación aparecen abundantes parafasias fonológicas, al igual que durante la repetición y mas frecuentes que en el lenguaje espontáneo. La denominación puede verse afectada por incapacidad total para producir la palabra apropiada o por contaminación parafásica. Pueden presentar una conducta de corrección de los errores parafásicos, lo que se ha denominado "conducta de aproximación".
Trastornos en la lectura, con una comprensión escrita superior a la lectura. La lectura en voz alta se caracteriza por interrupciones constantes con gran cantidad de paralexias literales. En la lectura silenciosa los rendimientos son mejores y en ocasiones prácticamente normales. Muchos pacientes que no logran leer una frase completa en voz alta, leen textos complejos con un adecuado nivel de comprensión. La escritura, está siempre alterada. Las alteraciones en la expresión escrita son paralelas a las que muestran en su expresión oral. Pueden escribir algunas palabras sencillas, pero se observan paragrafias literales, y omisiones de letras.
Concluyendo, la afasia de Conducción aparece como consecuencia de la alteración de una red neuronal local y de fibras de asociación temporoparietales, responsables del procesamiento de la estructura fonológica necesaria para la emisión correcta del lenguaje. Destacamos el papel de la zona perisilviana posterior en especial la circunvolución supramarginal izquierda. Se trata de un trastorno afásico caracterizado por un lenguaje espontáneo fluente, con parafasias literales y buena comprensión y conocimiento semántico intacto. Los rendimientos en repetición son bajos. Frecuentemente se asocian defectos en denominación; trastornos en la lectura y en la escritura de diferente intensidad; y apraxia ideomotora. Generalmente están presentes trastornos neurológicos (hemiparesia y/o hemianestesia derecha).
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