II Congreso de la Federación de Asociaciones de Neuropsicología Españolas (FANPSE)
Granada, 2-3 octubre 2009
 
RELACIÓN DE COMUNICACIONES

 


Díptico II Congreso de la Federación  de Asociaciones de Neuropsicología Españolas (FANPSE)


 

 

 

 

 


Evaluación de funciones ejecutivas: Retos y oportunidades en las fronteras de la Neuropsicología
Dr. Antonio Verdejo García.
Neuropsicólogo. Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico e Instituto de Neurociencias (U. de Granada).

 

RESUMEN:

Las funciones ejecutivas constituyen mecanismos de integración intermodal e intertemporal, que permiten proyectar cogniciones y emociones desde el pasado hacia el futuro con objeto de encontrar la mejor solución a situaciones novedosas y complejas. Para facilitar su comprensión, Goldberg (2001) propone la analogía de que los mecanismos ejecutivos son el Google del cerebro, ya que en respuesta a un problema u objetivo ambos nos permiten localizar y recuperar la información que necesitamos, organizarla, alternar entre distintas fuentes de datos, seleccionar los que nos ayudan a resolver el reto y filtrar los innecesarios, y en último término tomar las mejores decisiones para alcanzar el objetivo inicial. Las funciones ejecutivas muestran importantes deterioros en pacientes con lesiones que afectan a la corteza frontal (Stuss & Levine, 2002), lo que ha llevado a considerar esta región como el principal sustrato neuroanatómico de estas habilidades; no obstante, la corteza frontal es la región más grande del cerebro, ocupando un tercio de su superficie total, y su diversidad y conectividad funcional es amplísima. En el contexto de la diversidad funcional de la corteza frontal se enmarca uno de los debates cruciales sobre la naturaleza de las funciones ejecutivas, el de si constituyen un constructo unitario o bien un sistema de procesamiento múltiple con distintos componentes independientes aunque interrelacionados. Hoy día el debate parece inclinarse hacia la segunda hipótesis (Gilbert & Burgess, 2008; Jurado & Roselli, 2007) si bien aún existe controversia sobre si las funciones ejecutivas son mecanismos funcionalmente inespecíficos pero altamente adaptables –una noción similar a la del factor G de inteligencia (Duncan & Owen, 2000) o bien procesos relativamente modulares y especializados (Stuss & Alexander, 2007). Asumiendo la tesis con mayor apoyo empírico, la del sistema de procesamiento múltiple, la cuestión central pasa a ser la de cuáles son y cómo se organizan los procesos que conforman las funciones ejecutivas. En este respecto, la evidencia empírica proviene principalmente de dos tipos de aproximaciones metodológicas: (1) el estudio neuropsicológico de pacientes con lesiones focales en distintas regiones del lóbulo frontal y (2) el análisis factorial de los tests neuropsicológicos que miden funciones ejecutivas; aproximaciones que discutiremos con objeto de incardinar las claves de la evaluación neuropsicológica de estas funciones. A pesar de las dificultades inherentes a la evaluación de habilidades tan complejas, el estudio de las funciones ejecutivas ofrece al ámbito científico y clínico de la neuropsicología importantes retos y oportunidades que van incluso más allá de sus objetivos tradicionales. La medición de estas funciones de alto orden, que promueven gran parte de nuestra actividad intencional y creativa, presenta aplicaciones múltiples no sólo para la clínica neuropsicológica sino también para la psicopatología, la psicología evolutiva y de la educación, la psicología de la salud, o el estudio de la adaptación de los mecanismos ejecutivos a las demandas de un mundo que cambia a gran velocidad.







 

 

 

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